Nos preparamos para Navegar en un Barco Fluvial

Si nunca has alquilado un Barco Fluvial te vendrá bien conocer los equipos de mando y algunas consideraciones a tener en cuenta antes de empezar a navegar

Mandos:
El cuadro de mandos de un barco de recreo es parecido al de un coche, pero los mandos son diferentes. Una simple palanca permite embragar hacia delante o hacia atrás y acelerar prosiguiendo el movimiento. Esa
misma palanca permite además acelerar sin embragar (o sea sin que el barco se mueva), lo cual es útil para arrancar, calentar el motor o recargar las baterías.
El doble mando, del que están dotados algunos barcos, necesita una pequeña manipulación para pasar de un puesto de pilotaje al otro:
– para el barco;
– asegúrate de que las dos palancas (de arriba y de abajo) están ambas en punto muerto; no forzar nunca ese sistema y si no funciona es porque una de las palancas no está exactamente en punto muerto;
– gira la manija de inversión un cuarto de vuelta. La palanca de control funcionará en el punto escogido y quedará bloqueado en el otro. Pero, ojo, la palanca funcionará en ambos puntos.
En ningún caso se hará el cambio de mando navegando.

Parar el motor:

Salvo raras excepciones, la llave de contacto no permite parar el motor. Para hacerlo:
Eléctrico: pulsa el botón “Stop”, corta luego el contacto.
Manual: tira de la manija y alójala otra vez en su sitio (a riesgo de no poder arrancar de nuevo). Corta después el contacto.

Alarma:
Todos los barcos poseen una alarma visual y sonora. Si suena, puede deberse a una falta de presión de aceite o a un recalentamiento del motor.

Hélice:
Para que pueda cumplir su función de propulsión, una hélice debe estar en perfectas condiciones. El mayor riesgo de deterioro es durante los atraques.
Para evitarlo, no embragues mientras el barco no esté en aguas profundas. Y si  percibes una rama u objeto cualquiera flotando y no es posible evitarlo, pon  punto muerto.
Puede ocurrir que la hélice arrastre hierbajos, bolsas de plástico u otro objeto entre dos aguas. Eso se nota en que se aminora la marcha y, a menudo, con vibraciones. Puedes intentar arreglar las cosas pasando alternativamente de marcha adelante a marcha atrás. Si el resultado no es positivo, es obligatoria una intervención más profunda, de modo que deberás pedir instrucciones a tu base de salida.

Propulsor de proa:
Algunas de nuestras embarcaciones poseen un propulsor de proa, una hélice colocada transversalmente en la proa y que, en las maniobras, permite orientar el barco más fácilmente.
No la uses al aproximarte a un atraque, si la proa del barco está muy cerca de la orilla.
No la uses si el barco está en movimiento.
Ojo, un propulsor no debe usarse más de cinco segundos seguidos. Se trata de un auxilio a la maniobra y nunca de una manera lúdica de gobernar un barco.

 

ANTES DE DEJAR EL MUELLE

Si no has pilotado nunca un barco tenderás a compararlo con un coche. Algún parecidos hay, pero las diferencias son muchas.

– Primero, un barco se halla en un elemento líquido, móvil, movido por las corrientes y el viento. Procura determinar la fuerza de la corriente y del viento antes de soltar amarras.
– Un barco no tiene frenos y para pararlo hay que invertir el motor. Necesitarás 4 veces su longitud para pararse. Prevé las maniobras con mucha antelación.
– Un barco pesa mucho más que un coche (la mayoría de los nuestros pesan siete toneladas como mínimo). Puede, pues, causar tantos desperfectos yendo mucho más despacio. Maniobra lenta, tranquilamente. Tómate el tiempo necesario. Si tienes la oportunidad, fíjate en cómo maniobra un marinero. Nunca va deprisa.
– Cuando un coche cambia de dirección, las ruedas traseras siguen a las delanteras. En cambio, un barco gira en torno a un eje virtual situado a un tercio de su longitud y la popa derrapa.

– Y el coche solo tiene un conductor que no necesita ayuda de los pasajeros, mientras que en un barco se necesita un capitán y una tripulación. Antes de dejar el muelle, el capitán debe confiar unas tareas a cada persona a bordo. Hay que saber que el capitán es el único responsable de su barco. Estén todos atentos y sigan sus órdenes.

Planifica tu jornada de navegación. Planifica tu día de navegación consultando la guía. Los puntos kilométricos indican las distancias entre dos lugares. Un cuadro, al principio de la guía, te da los tiempos entre las poblaciones principales. Un consejo: prevee un máximo de cuatro o cinco horas de navegación; es más que suficiente.
Arrancar
Antes de dejar el muelle, verifica lo siguiente:
– comprueba que el inversor está en punto muerto y el botón de embrague no está sacado;
– si tu barco es de doble mando, asegúrate de que el puesto de pilotaje que piensas utilizar es el que está funcionando;
– asegúrate de que las luces piloto del cuadro de mandos funcionan normalmente y que el agua de refrigeración sale correctamente por el escape;
– asegúrate de que el viento o una rama baja no puedan llevarse nada del equipo de la cubierta superior. Las bicis deben estar amarradas con antirrobos;
– asegúrate de que todo el mundo está a bordo y con seguridad;
– indica a cada tripulante su lugar en cubierta;
– pide a la tripulación que suelte las amarras y las recoja en el barco.
Para los barcos con techo corredizo, asegúrate de que está bien ajustado, ya sea en posición cerrada o en posición abierta.

Con este artículo ya conocéis todo lo necesario antes de partir, pero no te asustes, nuestros instructores te formarán en todo lo necesario para una placentera navegación.

En el próximo artículo ¡NAVEGAMOS!